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Alfonso de la Fuente
Quizá su nombre no suene demasiado, pero toda una generación de barceloneses le conoce como Pichiglás. Bajo este sello ha cumplido diez años diseñando lámparas, complementos, mobiliario y, tal vez su faceta más conocida, creando interiorismos para locales como el Fonfone, las peluquerías Polo Pelo o eventos para marcas como Sergio Tacchini. De formación completamente autodidacta, estudió diseño y fabricación de mobiliario, así que se podría decir que llegó a esta profesión casi por casualidad y, en eso, esta ciudad ha desempeñado un papel esencial. Nació en Valladolid, aunque pronto quiso viajar a Barcelona, donde pensaba que podría desarrollar mejor su creatividad. Poco tiempo después de instalarse, empezó a crear lámparas y complementos a partir de objetos cotidianos reciclados, como botellas de detergente, coladores o exprimidores. Estos productos lograron una gran popularidad a finales de los años noventa. Tanto, que otros proyectos más ambiciosos no se hicieron esperar. Su afición por la inquieta vida nocturna de entonces (se vivía el nacimiento de la música electrónica, se abrían nuevos bares y clubs casi a diario y todos los empresarios querían tener el local más cool de la ciudad) hizo el resto. Del diseño de pequeños objetos decorativos pasó al interiorismo, con trabajos para Walden, La Terrazza o Discotheque. En aquel punto nació su particular proceso de trabajo: no contar con nada prediseñado. Todos los productos que componen sus interiores o bien están fabricados especialmente para ese proyecto o, cuando menos, pasan un cierto filtro que los adapta a ese lugar específico. Esa es una de sus señas de identidad y la mayor diferencia respecto a otros interioristas, así como el uso del color y de las formas geométricas, ambos elementos inspirados en los años setenta. De esta forma, la marca Pichiglás consigue que cada local tenga una personalidad única y soporte mejor el paso del tiempo. Para Alfonso, Barcelona ha sufrido grandes cambios en los últimos años. Los locales nocturnos «independientes» están desapareciendo o tienen una vida tan corta (y un alquiler tan alto) que no se arriesgan a invertir en interiorismo. Por esta razón, este creativo ha tenido que redireccionar su labor hacia marcas de moda y eventos. Así, colabora con franquicias como TCN, para quien ha diseñado varias tiendas en España, o bien Patricia, Goorin y, más recientemente, Tous. Estas firmas se han dado cuenta de que la marca Pichiglás puede aportar un estilo diferente al de otros decoradores más consagrados. Es algo que les interesa, puesto que la moda es un sector muy competitivo y es preciso destacar respecto a las grandes multinacionales. Sin embargo, este interiorista se resiste a dejar de involucrarse en proyectos que, pese a tener presupuestos menores, le dejan más libertad.
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